Materiales biodegradables para la construcción del futuro

La realidad es lo que es: los edificios ya no son para siempre. Aquello que estamos construyendo hoy, seguramente, de acá a unos años termine siendo demolido para dar lugar a lo nuevo. En algunos casos es triste, pero es así. Es por esto que debemos tomar más conciencia que nunca a la hora de construir, para elegir materiales biodegradables que minimicen los residuos: es fundamental abordar la totalidad de la vida de un edificio. Hoy te contamos algunos de esos materiales que podrían revolucionar la arquitectura del futuro.

Corcho

La recolección del corcho es un proceso completamente renovable que no causa daños al árbol, que vuelve a crecer naturalmente después de diez años. El corcho cuenta con muchas propiedades positivas: es retardante del fuego, aislante acústico y extremadamente resistente al agua. Gracias a sus cualidades de adaptación, se utiliza tanto para fines internos como externos.

Bambú

Es, tal vez, una de las mayores tendencias arquitectónicas en los últimos años: innumerables proyectos en bambú se han llevado adelante gracias a las cualidades estéticas del material, pero más aún por sus características sostenibles. Algunas de sus ventajas: puede crecer hasta 1,22 m por día, vuelve a crecer después de la cosecha y es dos o tres veces más fuerte que el acero.

Arena del desierto

Desarrollado recientemente por estudiantes del Imperial College de Londres, Finite es un material compuesto, comparable al concreto, que utiliza arena del desierto en lugar de la fina arena blanca generalmente utilizada en la construcción, que ahora se está agotando. A diferencia del concreto, que no puede biodegradarse, los aglutinantes orgánicos de Finite permiten no solo que se descomponga, sino también que se pueda recolectar y reutilizar para múltiples ciclos de vida, lo que reduce el consumo de material.

Linóleo

El linóleo está hecho completamente de materiales naturales: aceite de linaza, resina natural, polvo de corcho molido, harina de madera y polvo de piedra caliza, lo que resulta en una opción de suelo biodegradable y que puede incinerarse para proporcionar una fuente de energía relativamente limpia.

Bioplásticos

Los bioplásticos se descomponen mucho más rápido que el plástico sintético y producen biomasa. Uno de los principales ingredientes utilizados es un adhesivo a base de soja que ayuda a reducir las emisiones de dióxido de carbono y el uso del contaminante cancerígeno formaldehído, al mismo tiempo que requiere temperaturas significativamente más bajas durante la producción. Aunque hasta ahora los bioplásticos de soja se han limitado a envases de alimentos desechables y bolsas de basura, sin duda existe el potencial de que se vean plásticos biodegradables en el futuro de la construcción.

MDF con almidón de papa

Como el adhesivo de unión primario de MDF también utiliza formaldehído, actualmente no se puede reciclar. Para abordar el problema, la Universidad de Leicester ha estudiado nuevas formas de tableros de fibra de densidad media que sustituyen ese químico por una resina derivada del almidón de papa.

Madera

La madera es, por supuesto, biodegradable y es un material renovable, siempre que se obtenga de forma sostenible. Sin embargo, cuando se utiliza en la construcción, debe tenerse en cuenta su tratamiento, ya que gran parte de ella puede terminar siendo un “desecho especial” que requiere tratamiento adicional antes de dirigirse al vertedero, un proceso innecesario que puede prevenirse.

Micelio

El micelio es la parte vegetativa del hongo, formado por cientos de fibras entrelazadas producidas por las esporas, que lo convierten en un material increíblemente fuerte cuando se seca. Si se combina con desechos de la granja y se coloca en moldes, el cultivo de hongos forma ladrillos orgánicos que se pueden utilizar en la construcción, que posteriormente se descomponen y vuelven al ciclo del carbono.

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