Fuentes y cascadas para un jardín increíble

Si tenes un jardín y quieres darle un toque original, diferente y personal, seguramente hayas pensado en colocar una fuente o cascada.

Ambas otorgan frescura y distinción al jardín, y en el caso de las cascadas, también aportan movimiento y una sensación de paz al escuchar el agua correr por su superficie.

Mantenimiento de las fuentes y cascadas

Sin embargo, para que siempre luzcan bonitas y se conserven durante mayor cantidad de años, es fundamental realizar un correcto mantenimiento de sus componentes.

Para mantener la estructura, ya sea de piedra o de granito, en el caso de las fuentes, se debe vaciarlas y limpiar minuciosamente afín de eliminar cualquier resto de bacterias, evitando así la proliferación de hongos. Si la fuente o la cascada son grandes, una desinfección cada 15 días bastará.

Después de haber limpiado la estructura, se recomienda desechar esa agua y reemplazarla por una limpia, ya que al ser un circuito cerrado, el líquido no se renueva y es siempre el mismo. De preferencia usa agua destilada.

Otro elemento que merece una limpieza exhaustiva es la bomba. Para limpiarla, desconéctala de la corriente eléctrica y sácala de su compartimiento para desinfectarla con una esponja o gamuza. No te olvides de quitar la carcasa externa e higienizar el interior también, ya que podría contener hojas o ramas que traben su mecanismo. Si tiene áreas muy pequeñas, podrías utilizar un cepillo. Esto prolongará su vida útil y aumentará el rendimiento de la fuente o la cascada.

Adicionalmente, puedes limpiar las fuentes y cascadas con las redes que habitualmente se usan para sacar residuos de las piscinas, para evitar que la suciedad llegue a la bomba

Por otro lado, cuando llega el invierno o las temperaturas bajas, es conveniente drenar la fuente o la cascada y dejarla sin agua durante esa época, ya que la bomba podría dañarse.

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