Construcción con tierra: económica y sustentable

Ξ La búsqueda de opciones sustentables de construcción, por un lado, y la necesidad de contar con alternativas más económicas para paliar el déficit de vivienda (que alcanza a 3,5 millones de hogares), por el otro, están impulsando la construcción con tierra. Este método fue históricamente resistido por algunos mitos que lo rodean, pero está comenzando a cobrar fuerza en distintos puntos del país.

Rodolfo Rotondaro, arquitecto e investigador del Conicet, encabeza una cruzada para que este tipo de edificación se apruebe en todo el país. A su vez, es parte de la Red Protierra, una organización que impulsa la construcción en tierra en América Latina. En la actualidad, existen más de 20 ordenanzas municipales en proceso de reglamentación y hubo algunos avances en ciertas provincias, especialmente las del Noroeste.

“Las formas más populares de este tipo de construcción son tres: la albañilería de adobe, la quincha y la taipa”

Desde 1996 se construyeron con tierra más de 20 barrios de vivienda seriada que recibieron financiación del Estado, pero este tipo de construcción aún se mantiene al margen en el mercado, porque no se lo considera un método de última tecnología. Las formas más populares de este tipo de construcción son tres: la albañilería de adobe, la quincha (un entramado de caña o bambú recubierto con barro) y la taipa (la compresión de capas de tierra húmeda dentro de grandes moldes, generalmente de madera).

Este tipo de estructuras tienen un gran plus a su favor: regulan muy bien la temperatura. Realizadas de la manera correcta, soportan la humedad, el calor y el frío, y pueden durar hasta 200 años. Sin embargo, ciertos tabúes vinculados a la pobreza rodean la construcción con tierra. El primero tiene que ver con que se la asocia al desarrollo de la vinchuca, el insecto que transmite la enfermedad de Chagas. El segundo está relacionado con la supuesta debilidad de las construcciones de tierra ante movimientos sísmicos. Ambos prejuicios, sin embargo, carecen de asideros científicos que los respalden.

 

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